sábado, 12 de noviembre de 2011

Las llaves maestras (toujours las aspidistras!)

El peligro de poder abrir todas las puertas. O de saber desatar todos los nudos.
O de ser capaz de esperar pacientemente. Resulta que igual se consigue esto o aquello...
Sobre papel de seda, mi escáner agoniza.


viernes, 4 de noviembre de 2011

martes, 1 de noviembre de 2011

¡Oh témpera, oh mores!

¡Oh tiempo de la témpera! Témpera, también conocida como gouache. ¡Oh tiempo con el gouache!
Todo el fin de semana enguachada en mitad de la sierra gerundense. Todo el fin de semana con los pinceles en la mano
rodeada de Gente Peculiar. Se me ocurren pocas cosas más placenteras, francamenchi.
Próximamente.. Capitalis Romana!

(Y de paso aprovecho para celebrar que he aprendido cómo quitar la horrible sombra difusa y el marco blanco que les salía a todas mis foticos)


jueves, 27 de octubre de 2011

Kookaburras despiporrándose

Así me voy a reír yo, como una kookaburra, tanta lluvia y tanto mojopicón, demontres...

Me llueve

Dativo ético, sí. Enfático, afectivo, ponderativo, expresivo, coloquial. Mío. A mí.
Me llueve. Supongo que a vosotros también, pero a mí me llueve más.
Cogollos.


sábado, 22 de octubre de 2011

Las Tejhadas, o hadas de los tejados

Por lo visto corretean entre tejas, claraboyas y mansardas. Estas dos son de Sighisoara, en Transilvania, pero digo yo que por aquí también las tiene que haber, porque ahora que parece que sí que vienen las lluvionas, voy a necesitar que me echen una mano por favor, por favor. Yo en cualquier caso, voy cruzando los dedos...


miércoles, 19 de octubre de 2011

Kovalévskaya!

Nieta de reyes y gitanas. Aquí donde la ven, tiene un cráter en la Luna (y un cascabel para despertar los anillos de Saturno).
Viva demostración de que mirar las paredes también es aprovechar el tiempo (años, siglos, toda una mañana... Imposible saberlo).


lunes, 17 de octubre de 2011

Requeteciclamen

Ay, madre, que se acerca, se acerca inexorablemente el otoño, y ya estamos con la pulsión rosafurcia.
No hay como un día un poco gris para que salten as alarmas. Aunque haga tanta falta que nos llueva...

Micro Bios #2!

Continuando la microserie, aquí presentamos ¡el drama microscópico del momento!
Una semana después, en otra gota de agua, de la misma pipeta que la anterior (ni aclarado, la había; ¡toma método científico!) la vida proliferó tantamente, que los paramecios, los pobres, se chocaban los unos con los otros, felizmente ignorantes del peligro que corrían. El agua empezaba a escurrirse fuera del espacio protector entre el porta y el cubre, que es donde se dedican a existir seguros y protegidos. Súbitamente una ola reductora los atenazó y acorraló, acercando las lindes de su pradera acuática como en una peli de Indiana Jones, provocando situaciones de pánico pavor, hasta que sólo quedó una isla de agua que los apelotonaba a todos. Menos mal que, de momento, nadie ha confirmado la capacidad de sentir de los paramecios y las pulgas de agua (que también las había, también, no se impacienten), y supongo que simplemente murieron y ya está. Pero confieso que ser testigos impasibles de semejante tragedia microscópica nos ha dejado un poco tocados a mi equipo y a mí misma.

Por cierto, presten atención, hacia el 0:22 un paramecio nos guiña un ojo. ¡Será golfo!